jueves, 24 de abril de 2008

Un poema de Alberto Clavería

Calzarme las botas de siete leguas.
Respirar ese aire que nunca me das.
Sentir que si soy luna tú me menguas,
si soy sol me nublo cuando te vas.
Y oír el ruido,
que no creo que pueda entender,
y restañar con mi voz el ladrillo huído
que amenaza con derumbar la pared.

En el fondo soy una persona sencilla,
pero es que me complico sin querer.
Solo quiero verlo todo sin cortinas
y musitar sentado que "no sé".
También me gusta bajar rodando por las escarpadas
pendientes.
O sentirme parte de una nada
indiferente.

Me gustaría ser como Dalí pintando,
o el Diego con el balón en la pantorrilla,
o Hendrix con la guitarra atronando
o Solveig con la fotografía.
Ya sabes, ir un poco más allá de lo visto,
captar al aire lo que nadie entiende,
suspenderlo un segundo para mí mismo
y mostrarle al mundo lo que se pierde.

Nunca has sentido ganas de llorar sin razón?
Eso es que quieres contar algo y no te atreves.
Por eso nunca lloro, por eso me deshago en cada canción.
Si solo dejaran de atenazarme estas paredes...
Con el paso de los años acabé dándome cuenta:
no hay tristeza sino alegría de menos,
tardé tanto en saberlo, tantas horas muertas,
que ya estoy escarmentado, o eso espero.


Alberto Clavería

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